Gracias

Este post tiene dos objetivos: uno, claro, tal y como indica el título, dar las gracias. En los últimos años he ido tomando decisiones importantes en mi vida, personales y profesionales. Decidí "salir de la zona de confort" (expresión tan de moda actualmente) en todos los ámbitos, porque lo necesitaba. Tenía un trabajo estable, como abogado, estaba acomodado, pero no me gustaba, y decidí cambiar. Me involucré en el proyecto de Sagaris, uniendo derecho (lo que sabía) y tecnología (lo que me gusta). A la vez, inicié una aventura  mucho más compleja de lo que estaba previsto, el MBA.  Trescientos kilómetros en coche cada lunes, volviendo de noche, durante dos años. Fines de semana yendo y viniendo, durmiendo de prestado, intentando levantar una empresa y sacando el máster, e intentando tener vida, claro. E invertir todo el dinero en ambos proyectos. Acabar el máster, vender mi parte en Sagaris y empezar de cero en un sector del que no tenía ni idea pero en el que me han dado la oportunidad de trabajar. Todo ésto, que al fin y al cabo son solo unas líneas de un post, son a la vez el resumen de unos años que están siendo duros, más de lo previsto. Pero también lo son de unos años en los que he conocido a muchísima gente maravillosa. Gente que ayuda y apoya. Gente a la que conozco hace mucho tiempo, y gente a la que pese a prácticamente no conozco pero que está dispuesta a ayudar desde el primer día. Y mi familia, claro. Y eso conforma una red (como la de los equilibristas) que te permite seguir adelante. A esa red conviene mimarla y darle las gracias de vez en cuando, reconociéndole su trabajo. Y eso es lo que pretendo con este pequeño post. Yo por mi parte, seguiré intentando hacer las cosas  lo mejor posible, pasármelo bien cada día, disfrutar y devolveros lo que he recibido. Y si a ti te entran ganas de decirle "gracias" a esas personas, que todos tenemos, ya habré conseguido el segundo objetivo del post.

Montemos un bar (una sencilla visión sobre qué es Cloud Computing)

Imagínate que eres propietario de un bar. Imagínate que solo tuvieras que preocuparte de qué tipos de clientes quieres y de atenderles. Vamos, solo preocuparte de lo fundamental del negocio. Imagínate que no tienes que escoger el tamaño del local, cuántas mesas, cuántos camareros, elementos decorativos e incluso la variedad de ginebras con las que servirás los gintonics. Y no tienes que preocuparte porque el día que el local se empieza a llenar, el local se expande, y cuando está más vacío, se contrae. Y que solo pagas alquiler en función de los metros de local que utilizas en cada momento. Nada de pagar por 200 m2 todo el mes, cuando al final se te llena solo viernes y sábados por la noche. Pero además, imagina que el día que te apetece tener un ambiente tranquilo cuentes con las mesas necesarias, y el día que quieres organizar una fiesta no tengas mesas ni que preocuparte por ellas, o  de la ambientación. O mejor aún, por contratar camareros (y camareras), porque éstos aparecen en el bar en función de la cantidad de gente que haya en ese momento, y van yéndose en el momento en que empieza a bajar el aforo. E incluso, no tener que contar con stock. Que de repente le da a todo el mundo por una cerveza en concreto… tranquilo, la tienes, la que necesitas. Solo la que necesitas.

Piensa que además, no tienes que preocuparte en ningún momento de coordinarlo, todo simplemente pasa. Así que, como decía al principio, tú solo tienes que saber hacer bien tu trabajo, elegir qué clientes quieres y tratarlos como se merecen. Y pagar solo por el tiempo que has disfrutado de un espacio, de una ambientación, o de un stock de bebida concreto.

¿Sería genial verdad? Pues eso es el Cloud Computing. Hasta ahora las empresas tenían que comprar servidores, instalar infraestructuras, instalar redes, contratar personal destinado a ello, pagar por suministros…. En definitiva, invertir muchos recursos en un elemento del negocio indispensable, pero del que la mayor parte de las veces se tiene mucho desconocimiento y que además no está incluido en el core business.  No solo eso, sino que esa inversión siempre se hace en función de las puntas de trabajo, por lo que,  la mayoría de veces se cuenta con una infraestructura que supone un gran desembolso inicial y que en una gran parte del tiempo no es realmente aprovechada.

Gracias al Cloud Computing una empresa puede olvidarse de eso, mediante el aprovechamiento de unos recursos ajenos (infraestructura, comunicaciones, personal) diseñados precisamente para eso, para servir a otras empresas. No se trata de una tecnología nueva, sino de una nueva forma de acceder a la misma. Y no se trata de una forma de trabajar  únicamente válida para las grandes empresas, sinó todo lo contrario, también las pymes pueden ser perfectas usuarias, ya  que el desembolso está vinculado al uso (tanto disfrutas, tanto pagas). Si a eso, pago por uso, le añadimos que los procesos son automáticos (o cada vez más, en función del prestador y del nivel de servicios que pactemos), parece que no valorar el trabajar "en la nube” puede ser un error. ¿A qué estamos esperando? Montemos un bar. 

Fotografia cedida gentilmente por Alex Martinez (@Alex_EOS) : )