Montemos un bar (una sencilla visión sobre qué es Cloud Computing)

Imagínate que eres propietario de un bar. Imagínate que solo tuvieras que preocuparte de qué tipos de clientes quieres y de atenderles. Vamos, solo preocuparte de lo fundamental del negocio. Imagínate que no tienes que escoger el tamaño del local, cuántas mesas, cuántos camareros, elementos decorativos e incluso la variedad de ginebras con las que servirás los gintonics. Y no tienes que preocuparte porque el día que el local se empieza a llenar, el local se expande, y cuando está más vacío, se contrae. Y que solo pagas alquiler en función de los metros de local que utilizas en cada momento. Nada de pagar por 200 m2 todo el mes, cuando al final se te llena solo viernes y sábados por la noche. Pero además, imagina que el día que te apetece tener un ambiente tranquilo cuentes con las mesas necesarias, y el día que quieres organizar una fiesta no tengas mesas ni que preocuparte por ellas, o  de la ambientación. O mejor aún, por contratar camareros (y camareras), porque éstos aparecen en el bar en función de la cantidad de gente que haya en ese momento, y van yéndose en el momento en que empieza a bajar el aforo. E incluso, no tener que contar con stock. Que de repente le da a todo el mundo por una cerveza en concreto… tranquilo, la tienes, la que necesitas. Solo la que necesitas.

Piensa que además, no tienes que preocuparte en ningún momento de coordinarlo, todo simplemente pasa. Así que, como decía al principio, tú solo tienes que saber hacer bien tu trabajo, elegir qué clientes quieres y tratarlos como se merecen. Y pagar solo por el tiempo que has disfrutado de un espacio, de una ambientación, o de un stock de bebida concreto.

¿Sería genial verdad? Pues eso es el Cloud Computing. Hasta ahora las empresas tenían que comprar servidores, instalar infraestructuras, instalar redes, contratar personal destinado a ello, pagar por suministros…. En definitiva, invertir muchos recursos en un elemento del negocio indispensable, pero del que la mayor parte de las veces se tiene mucho desconocimiento y que además no está incluido en el core business.  No solo eso, sino que esa inversión siempre se hace en función de las puntas de trabajo, por lo que,  la mayoría de veces se cuenta con una infraestructura que supone un gran desembolso inicial y que en una gran parte del tiempo no es realmente aprovechada.

Gracias al Cloud Computing una empresa puede olvidarse de eso, mediante el aprovechamiento de unos recursos ajenos (infraestructura, comunicaciones, personal) diseñados precisamente para eso, para servir a otras empresas. No se trata de una tecnología nueva, sino de una nueva forma de acceder a la misma. Y no se trata de una forma de trabajar  únicamente válida para las grandes empresas, sinó todo lo contrario, también las pymes pueden ser perfectas usuarias, ya  que el desembolso está vinculado al uso (tanto disfrutas, tanto pagas). Si a eso, pago por uso, le añadimos que los procesos son automáticos (o cada vez más, en función del prestador y del nivel de servicios que pactemos), parece que no valorar el trabajar "en la nube” puede ser un error. ¿A qué estamos esperando? Montemos un bar. 

Fotografia cedida gentilmente por Alex Martinez (@Alex_EOS) : )

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Inventando la rueda a estas alturas? Desde el principio de los tiempos informaticos las empresas contratan servicios y pagan por uso, sin invertir una peseta (era hace mucho) en otra cosa... Pensé que lo sabías.

Manel Cervera dijo...

Creo que hablamos de cosas diferentes. Yo hablo del uso de infraestructura que antes era necesaria adquirir y que ahora, gracias a la evolución de la tecnología (virtualización...etc) y comunicaciones (banda ancha...etc) ya no, puesto que se puede acceder a ella en función de lo que se necesita.