La mitad, más o menos.

Una de las primeras cosas que hago al sentarme en un avión es poner el brazo en el reposabrazos. Vamos a llevarnos bien. Codo en el extremo del espacio, justo donde se une con el respaldo, apoyado en dirección a mi asiento, dejando más o menos la mitad del espacio libre. La mitad más o menos de ese espacio es lo que deberíamos utilizar cada uno de los pasajeros. La mitad exacta solo pasaría si la idea de Soarigami triunfa. La mitad más o menos de "si pones bien el codo, el antebrazo, y no hace falta ni tocarse". ¿Perdone, le conozco? No, ni la mitad, ni más o menos. No le conozco, pero podemos compartir este espacio temporalmente. Eso sí, más o menos la mitad. No intente ocuparlo del todo.

Si me preguntaran un día en la típica entrevista de contraportada de un periódico "con quien te irías a una isla desierta?" respondería "con alguien que sepa dónde poner el codo".


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