Dejadme las cajetillas






Leo que Francia eliminará los logos de las cajetillas de tabaco desde mayo. A partir de entonces, todos los paquetes de tabaco serán de color verde oliva. Verde “oliva”. Un paquete de Dunhill, rojo, alargado, elegante, más ancho de lo normal, con los ribetes dorados. Fue de los primeros paquetes de tabaco que vi, del tabaco de mi madre. Phillip Morris Super Light, cajetilla blanca, minimalista, con el nombre en mayúsculas, un escudo, y poca cosa más. Fortuna, paquete blando, rojo y blanco. Tener Fortuna es, vivir al rojo… El paquete de Fortuna, blando, fácil de llevar en el bolsillo, fácil que los cigarros acabaran todos rotos. Fácil de escribir en el paquete. En mi última mudanza descubrí que guardo aun un paquete desde el año 97 con un mensaje escrito. Sé que no me estás leyendo. Marlboro, EL paquete, EL logo, negro, rojo y blanco. ÉL, que siempre fumaba Marlboro. Símbolo de status. Tabaco caro, duro. Hasta en los coches de Fórmula 1 podías ver ese logo. Desprecintar el paquete, suena Oasis de fondo, o Australian Blonde, o Daft Punk. Perdona, ¿tienes fuego? Mechero encima del paquete de Chesterfield, en el futbolín, en el gol norte. En el gol sur, un paquete de Lucky Strike. En el público Nobel, “bajo en nicotina”, color crema, letras en blanco sobre fondo rojo. Humo, mucho humo. Persiana baja, puntos de luz. Paquete encima de la mesa, al día siguiente, tirado, junto a unas llaves y unas monedas, algún billete arrugado quizá. Dónde está el mechero. Resaca. Que prohíban el tabaco, pero que dejen los paquetes. 


Una foto publicada por manelcervera (@manelcervera) el

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