Me encanta que los planes salgan bien





Hay dos tipos de personas: las que en el metro le dan al botón para abrir la puerta antes de que pare y las que no. Yo soy de las primeras. Admiro a las personas serenas, las que controlan perfectamente los tiempos, las que le dan al botón justo en el momento en el que hay que darle. Una persona así no le da al botón compulsivamente tres o cuatro veces, mientras la megafonía aún está anunciando la estación. Ni siquiera le da justo cuando para, pero antes de que tenga ningún efecto sobre la apertura de la puerta. Una persona así espera justo un segundo después de que el botón se ilumine. Ese momento en el que el vagón te dice: ahora. A partir de ahora puedes salir. Y no lo hace una milésima de segundo después de que se encienda la luz.  Lo hace con tranquilidad, esperando el momento justo. Y le da una vez. Una vez, en el momento justo, es suficiente. Hay gente que le da varias veces después. Es ese tipo de gente que admiro durante segundos. Pienso, ésta es una persona que controla. Y de repente, en el momento justo, le da dos, tres veces, repetidamente, y entonces me desilusiona. Las personas que esperan justo al momento de darle, y le dan una vez. Esas personas, inconscientemente, despiertan admiración en los que les rodeamos, esperando para bajarnos. Esas personas que le dan una vez, en el momento, y se bajan y encaran las escaleras mecánicas poniendo el pie sin mirar, justo cuando aparece el peldaño. Si el Coronel John "Hannibal" Smith viajara en metro, le daría solo una vez al botón. 

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