Llamadme terco

Emperrarse, o aperrearse, u obstinarse. Estoy emperrado en recuperar tarde o temprano algo que fue un blog y escribir periódicamente. En hacer deporte de una manera más o menos continua, sea corriendo, en bicicleta, o lo que surja, pero hacerlo. En no tener que leer los subtítulos de las películas en inglés para entenderlos. En fumar menos, incluso dejarlo un día. Fumar poco valdría. Bueno, no, ya se. En comer más lento, mucho más lento, y no pedir más de lo necesario cuando como fuera de casa, lo cual es muy habitual. En leer más de lo que leo, y en dejar antes los libros que no me gustan, por muy conocido que sea el autor. En prestarle mucha más atención a quien se lo merece, en prestarle mucha menos a quien no, sobre todo cuando sé que no se la merece. En prestarme más atención a mi. ¿Más? Si, más. En enfadarme poco, menos, y pese a poder enfadarme, poco, menos, decir las cosas como si no lo estuviera. En disfrutar de lo que venga, emperrado, sin olvidar que lo que viene también se busca, bastante. Se busca bastante, tirando a mucho. Pero no siempre se encuentra. Emperrado en seguir currando, mucho, y disfrutarlo tanto como lo he hecho hasta ahora. Emperrado en impacientarme, pero más tarde. Impaciencia moderada, la llamaré. Emperrado en dejar más el móvil en casa, y olvidarme de todo. Bueno, uno de ellos. Bueno, uno, un ratito. Por algo se empieza. Emperrado en descubrirme, y en descubrirte. Emperrado. Llamadme terco. 

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