Mi vida en Miami




(DISCLAIMER: "La La Land" no es una película de misterio, ni de intriga. Es más, creo que no hace falta ser muy perspicaz para ver por dónde va nada más empezar. Pese a eso, podríamos decir que este post contiene EL spoiler. Así que, si sigues leyendo, bajo tu responsabilidad). 

En esta vida aun no he decidido si me gusta "La La Land". Quizá en otra, y los que la hayáis visto me entenderéis, ya lo he decidido. Quizá la vi en un cine en Miami porque aquella remota posibilidad de ir a trabajar allí salió adelante, la acepté y me mudé. Quizá en esa otra vida la fui a ver con alguien que conocí allí, en el complejo de apartamentos en el que vivo, y disfruté de la película, salí, me fui a cenar a Wynwood, dije que me gustaba la película y no escribí este post. 

En esta vida, en la que sí escribo este post, tengo dudas. Dudas sobre si la historia es demasiado plana y previsible. Dudas sobre si intenta ser un musical pero los números quedan demasiado cortos. Dudas sobre si juega demasiado con los tópicos y si los personajes son demasiado típicos. Pero hay una cosa que sí me ha gustado de la historia (o por lo menos de cómo yo la he entendido). Y es la ausencia de drama al tomar la decisión de seguir cada uno con su vida. Llegados a cierto punto ambos deciden seguir su camino. Ese momento se produce sin ningún tipo de aspaviento, llanto o drama en general. Cinco años después, ambos han tenido una vida más o menos exitosa y por lo que parece no han tenido contacto. Cierto, los dos en un momento dado se dan cuenta de lo que pudo ser y no fue, pero la película acaba con una sonrisa de complicidad que tampoco parece encerrar drama alguno entre ellos. 

Llegados a este punto, podemos deducir que Mia y Sebastian no estuvieron jorobándose la vida el uno al otro durante esos cinco años, llamándose en la oscuridad de la noche, mandándose mensajitos cuando uno de los dos bebiera un pelín de más, recordando lo que podría estar siendo y no es, y convirtiéndose en ese amigo o amiga pesado que todos hemos sido por no saber gestionar adecuadamente nuestras relaciones. 

Así que mi yo de esta vida acaba de decidir que la película no está tan mal, que pasé un buen rato viéndola, y que ya hay demasiado drama como para ponernos muy exigentes al valorarla. Mientras tanto, en mi otra vida en Miami, durante la cena me he dado cuenta de que la peli tampoco me ha gustado tanto. Y de que no me tenía que haber ido allí a trabajar.